Juan 181 Dicho esto, pasó
Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un
huerto, en el que entraron él y sus discípulos.
2 Pero también Judas, el que
le entregaba, conocía el sitio, porque Jesús se había reunido allí muchas veces
con sus discípulos.
3 Judas, pues, llega allí con la cohorte y los guardias
enviados por los sumos sacerdotes y fariseos, con linternas, antorchas y
armas.
4 Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelanta y les
pregunta: "¿A quién buscáis?"
5 Le contestaron: "A Jesús el Nazareno."
Díceles: "Yo soy." Judas, el que le entregaba, estaba también con ellos.
6
Cuando les dijo: "Yo soy", retrocedieron y cayeron en tierra.
7 Les preguntó
de nuevo: "¿A quién buscáis?" Le contestaron: "A Jesús el Nazareno".
8
Respondió Jesús: "Ya os he dicho que yo soy; así que si me buscáis a mí, dejad
marchar a éstos."
9 Así se cumpliría lo que había dicho: "De los que me has
dado, no he perdido a ninguno."
10 Entonces Simón Pedro, que llevaba una
espada, la sacó e hirió al siervo del Sumo Sacerdote, y le cortó la oreja
derecha. El siervo se llamaba Malco.
11 Jesús dijo a Pedro: "Vuelve la espada
a la vaina. La copa que me ha dado el Padre, ¿no la voy a beber?"
12 Entonces
la cohorte, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, le
ataron
13 y le llevaron primero a casa de Anás, pues era suero de Caifás, el
Sumo Sacerdote de aquel año.
14 Caifás era el que aconsejó a los judíos que
convenía que muriera un solo hombre por el pueblo.
15 Seguían a Jesús Simón
Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del Sumo Sacerdote y entró
con Jesús en el atrio del Sumo Sacerdote,
16 mientras Pedro se quedaba fuera,
junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el conocido del Sumo
Sacerdote, habló a la portera e hizo pasar a Pedro.
17 La muchacha portera
dice a Pedro: "¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?" Dice él:
"No lo soy."
18 Los siervos y los guardias tenían unas brasas encendidas
porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos
calentándose.
19 El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y
su doctrina.
20 Jesús le respondió: "He hablado abiertamente ante todo el
mundo; he enseñado siempre en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos
los judíos, y no he hablado nada a ocultas.
21 ¿Por qué me preguntas?
Pregunta a los que me han oído lo que les he hablado; ellos saben lo que he
dicho."
22 Apenas dijo esto, uno de los guardias que allí estaba, dio una
bofetada a Jesús, diciendo: "¿Así contestas al Sumo Sacerdote?"
23 Jesús le
respondió: "Si he hablado mal, declara lo que está mal; pero si he hablado bien,
¿por qué me pegas?"
24 Anás entonces le envió atado al Sumo Sacerdote
Caifás.
25 Estaba allí Simón Pedro calentándose y le dijeron: "¿No eres tú
también de sus discípulos?" El lo negó diciendo: "No lo soy."
26 Uno de los
siervos del Sumo Sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la
oreja, le dice: "¿No te vi yo en el huerto con él?"
27 Pedro volvió a negar,
y al instante cantó un gallo.
28 De la casa de Caifás llevan a Jesús al
pretorio. Era de madrugada. Ellos no entraron en el pretorio para no
contaminarse y poder así comer la Pascua.
29 Salió entonces Pilato fuera
donde ellos y dijo: "¿Qué acusación traéis contra este hombre?"
30 Ellos le
respondieron: "Si éste no fuera un malhechor, no te lo habríamos
entregado."
31 Pilato replicó: "Tomadle vosotros y juzgadle según vuestra
Ley." Los judíos replicaron: "Nosotros no podemos dar muerte a nadie."
32 Así
se cumpliría lo que había dicho Jesús cuando indicó de qué muerte iba a
morir.
33 Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio y llamó a Jesús y le
dijo: "¿Eres tú el Rey de los judíos?"
34 Respondió Jesús: "¿Dices eso por tu
cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?"
35 Pilato respondió: "¿Es que
yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has
hecho?"
36 Respondió Jesús: "Mi Reino no es de este mundo.Si mi Reino fuese
de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los
judíos: pero mi Reino no es de aquí."
37 Entonces Pilato le dijo: "¿Luego tú
eres Rey?" Respondió Jesús: "Sí, como dices, soy Rey.Yo para esto he nacido y
para est he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad.Todo el que es de
la verdad, escucha mi voz."
38 Le dice Pilato: "¿Qué es la verdad?" Y, dicho
esto, volvió a salir donde los judíos y les dijo: "Yo no encuentro ningún delito
en él.
39 Pero es costumbre entre vosotros que os ponga en libertad a uno por
la Pascua. ¿Queréis, pues, que os ponga en libertad al Rey de los judíos?"
40
Ellos volvieron a gritar diciendo: "¡A ése, no; a Barrabás!" Barrabás era un
salteador.
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Juan 191
Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle.
2 Los soldados trenzaron una
corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le vistieron un manto de
púrpura;
3 y, acercándose a él, le decían: "Salve, Rey de los judíos." Y le
daban bofetadas.
4 Volvió a salir Pilato y les dijo: "Mirad, os lo traigo
fuera para que sepáis que no encuentro ningún delito en él."
5 Salió entonces
Jesús fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Díceles Pilato:
"Aquí tenéis al hombre."
6 Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los
guardias, gritaron: "¡Crucifícalo, crucifícalo!" Les dice Pilato: "Tomadlo
vosotros y crucificadle, porque yo ningún delito encuentro en él."
7 Los
judíos le replicaron: "Nosotros tenemos una Ley y según esa Ley debe morir,
porque se tiene por Hijo de Dios."
8 Cuando oyó Pilato estas palabras, se
atemorizó aún más.
9 Volvió a entrar en el pretorio y dijo a Jesús: "¿De
dónde eres tú?" Pero Jesús no le dio respuesta.
10 Dícele Pilato: "¿A mí no
me hablas? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para
crucificarte?"
11 Respondió Jesús: "No tendrías contra mí ningún poder, si no
se te hubiera dado de arriba; por eso, el que me ha entregado a ti tiene mayor
pecado."
12 Desde entonces Pilato trataba de librarle. Pero los judíos
gritaron: "Si sueltas a ése, no eres amigo del César; todo el que se hace rey se
enfrenta al César."
13 Al oír Pilato estas palabras, hizo salir a Jesús y se
sentó en el tribunal, en el lugar llamado Enlosado, en hebreo Gabbatá.
14 Era
el día de la Preparación de la Pascua, hacia la hora sexta. Dice Pilato a los
judíos: "Aquí tenéis a vuestro Rey."
15 Ellos gritaron: "¡Fuera, fuera!
¡Crucifícale!" Les dice Pilato: "¿A vuestro Rey voy a crucificar?" Replicaron
los sumos sacerdotes: "No tenemos más rey que el César."
16 Entonces se lo
entregó para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Jesús,
17 y él cargando
con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama
Gólgota,
18 y allí le crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado, y
Jesús en medio.
19 Pilato redactó también una inscripción y la puso sobre la
cruz. Lo escrito era: "Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos."
20 Esta
inscripción la leyeron muchos judíos, porque el lugar donde había sido
crucificado Jesús estaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en hebreo, latín y
griego.
21 Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: "No escribas:
"El Rey de los judíos", sino: "Este ha dicho: Yo soy Rey de los judíos"."
22
Pilato respondió: "Lo que he escrito, lo he escrito."
23 Los soldados,
después que crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, con los que hicieron
cuatro lotes, un lote para cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura,
tejida de una pieza de arriba abajo.
24 Por eso se dijeron: "No la rompamos;
sino echemos a suertes a ver a quién le toca." Para que se cumpliera la
Escritura: = Se han repartido mis vestidos, han echado a suertes mi túnica. =Y
esto es lo que hicieron los soldados.
25 Junto a la cruz de Jesús estaban su
madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena.
26
Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su
madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo."
27 Luego dice al discípulo: "Ahí tienes
a tu madre." Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.
28
Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se
cumpliera la Escritura, dice: = "Tengo sed." =
29 Había allí una vasija llena
de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se
la acercaron a la boca.
30 Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: "Todo está
cumplido." E inclinando la cabeza entregó el espíritu.
31 Los judíos, como
era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el
sábado - porque aquel sábado era muy solemne - rogaron a Pilato que les
quebraran las piernas y los retiraran.
32 Fueron, pues, los soldados y
quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él.
33 Pero al
llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas,
34
sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante
salió sangre y agua.
35 El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido,
y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis.
36 Y todo
esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: = No se le quebrará hueso
alguno. =
37 Y también otra Escritura dice: = Mirarán al que traspasaron.
=
38 Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en
secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el
cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su
cuerpo.
39 Fue también Nicodemo - aquel que anteriormente había ido a verle
de noche - con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras.
40 Tomaron el
cuerpo de Jesús y lo envolvieron en vendas con los aromas, conforme a la
costumbre judía de sepultar.
41 En el lugar donde había sido crucificado
había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había
sido depositado.
42 Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los
judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.